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Línea Sensibilización y Concienciación

Publicado en: Sensibilización
Línea 4 Sensibilización y Concienciación - Plan Autismo Castilla y LeónCampaña 12 meses 12 líneas, plan de autismo en Castilla y León

Testimonio

Hola, soy Yaima y tengo un hijo con diagnóstico de Autismo. Él es Dylan, tiene 11 años y vive en un pueblo de la provincia de Palencia con su familia y sus perritas. Actualmente está cursando 5º de Primaria.

A los 8 años le diagnosticaron Autismo de Grado 1 sin discapacidad intelectual asociada. Cuando iba a la guardería observaron que no jugaba como el resto de niños y que tenía constantes llamadas de atención.

Su desarrollo en el entorno escolar siempre se vio dificultado por las peculiaridades de su comportamiento. A menudo, recibíamos notas en su agenda, ya que en ocasiones entorpecía el ritmo de la clase. Le costaba respetar los espacios, se levantaba y se pasaba el día haciendo ruidos. Estos comportamientos hacían que sus compañeros no entendieran muy bien lo que le pasaba a Dylan y eso hacía más difícil abordar las situaciones que se creaban en clase.

Con respecto a los exámenes se bloqueaba solo con ver el número de preguntas y a veces no llegaba a ver el contenido. Llama la atención que “siempre nos dijeron que era un niño muy bueno en memoria, lo que les hizo pensar que pudiese ser un niño de altas capacidades”, “en inglés iba fenomenal”, pero a pesar de ello empezaron a llegar los suspensos y su nivel de frustración aumentaba. En esos momentos me di cuenta que faltaba mucha información y formación por parte del profesorado acerca del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA).

En casa la situación empeoraba, el momento de estudio generaba una reacción muy negativa, que sumado a la frustración que acumulaba durante la mañana, hacía que se generasen situaciones conflictivas con el entorno familiar. Además, él estaba cada vez más irascible y sensible a todos los estímulos, los ruidos le molestaban cada vez más, estuvo un año sin salir apenas de casa.

Algunas de las situaciones más desagradables que hemos vivido en estos años, se han dado con personas que no comprenden bien la realidad del autismo.

Me acuerdo una vez yendo al supermercado, como una señora mayor se dirigió a mi hijo diciéndole: “Eres un niño mal criado”, ya que no entendía porque no paraba de moverse y acercarse mucho a los productos. Yo le respondí: “Señora no hable así a mi hijo, no sabe lo que le pasa, y por qué reacciona así. Mi hijo tiene TEA y tiene la necesidad de moverse en tiempos de espera, no es que sea un mal criado”.

Ante este tipo de situaciones pienso que la sociedad aún sigue teniendo prejuicios o un desconocimiento sobre el autismo, así que nos queda un largo camino por recorrer.

Otra cosa que me molesta mucho es que los medios de comunicación no sean precisos cuando tratan el autismo. Sin ir más lejos, hay series de televisión que no lo enfocan bien ya que generalizan mucho.

No todas las personas con TEA son iguales, y en las series parece que todos son genios, o que son fríos. También, en la radio, en más de una ocasión, han hecho chistes ridiculizando a las personas con TEA. Son momentos bastante desagradables.

Por no hablar de lo que está ocurriendo actualmente con la pandemia del COVID-19. La sociedad no comprende porque las personas con autismo tienen la necesidad justificada de salir a la calle en tiempos de confinamiento, siendo en más de una ocasión increpadas desde los balcones. No me parece justo.

Mi hijo en este sentido lo lleva bien, no tiene la necesidad de salir de momento, porque siempre ha sido muy casero. Pero si es cierto, que su mundo ahora está patas arriba, porque ha perdido su rutina diaria al tener que estar encerrado en casa.

Además, nos pregunta mucho sobre el coronavirus, está nervioso, preocupado y agobiado por el tema y tiene mucho miedo a contagiarse.

A raíz del confinamiento la forma que tiene de expresarse o dirigirse a nosotros es bastante dura a veces, lo noto más agresivo, y me preocupa que esto pueda desencadenar en una crisis incontrolada.

Pero, sobre todo, lo que más me angustia a día de hoy es que pueda contagiarse y el sistema sanitario no sepa cómo atender adecuadamente a una persona con TEA en esta situación.

Las familias de las personas con autismo, estamos pasando por momentos realmente difíciles. Esta situación es complicada para todos, pero todavía lo es más para las personas con TEA. Es por ello, que necesitamos más que nunca el apoyo de la sociedad y para lograrlo es preciso que la gente conozca y comprenda la realidad y las necesidades que presentan las personas con autismo, especialmente en este momento tan crítico.

Soy Yaima, madre de Dylan un niño con autismo.

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